Enrique Marchesini, el adivino de enfermedades, una de las leyendas de Córdoba

Hace unos días pregunto mucha gente sobre Enrique Marchesini, un clarividente.

Es una de las máximas leyendas cordobesas, a lo largo de casi cuatro décadas, su persona y su domicilio en barrio Gral. Paz atrajeron más visitas que el el lago San Roque. Las colas se formaban en 24 de septiembre y Jacinto Ríos estás están grabadas en la memoria cordobesa. Esperaban ser atendidas por el doctor. Enrique se negaba a intervenir en en asuntos amorosos, laborales o económicos se consideraba que este solo era un adivino de enfermedades.

El solo hacia un diagnóstico, en los tiempos que no se contaban con demasiada tecnología para detectar enfermedades, le bastaba con tocar una prenda del afectado. Fue toda una leyenda de Córdoba de mediados del siglo XX.

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