Falsa democracia y los mantenidos. – Cr. Alberto Fertonani

El trastorno límite de la personalidad o borderline es uno de los grandes retos de la psiquiatría. A pesar de que las investigaciones apuntan a factores biológicos en su aparición, cada vez más expertos ponen el acento en la importancia de las vivencias de la infancia. Y la relación con el cuidador principal, normalmente la madre, y en los traumas sufridos. Los Síntomas del Trastorno Límite de la Personalidad pueden ser entre otros: inseguridad, impulsividad y dificultades en las relaciones sociales.

Las personas con Trastorno Límite de la Personalidad pueden sufrir un comportamiento de: aislamiento social, autodestrucción compulsiva y riesgo de una falta de inmovilización, hostilidad, impulsividad o irritabilidad. En su Estado de ánimo se encuentran síntomas de altibajos emocionales, ansiedad, culpa, descontento general, bronca, soledad o tristeza. Los síntomas psicológicos se caracterizan por: depresión, imagen negativa de sí mismo, megalomanía o narcisismo.

Llegados a la adolescencia, los problemas pueden agravarse. Néstor Szerman, psiquiatra del Hospital Virgen de la Torre (Madrid), ha recordado que “hay distintos fenotipos del TLP o bordelin. Es habitual ver a adolescentes que han comenzado con un trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y que luego son bordeline representando un diez por ciento de los casos”. Asimismo, entre los adolescentes que sufren este trastorno es muy frecuente el consumo de sustancias adictivas, lo que puede agravar la patología. “Los bordeline que sufren TDAH suelen consumir más cannabis, cocaína y tabaco, mientras que los que no sufren TDAH tienen un perfil más depresivo, con más ansiedad y tendencia al consumo de alcohol o analgésicos opioides y futbol, como si fuera un Circo Romano de la antigüedad. Ademas, los bordeline son muy susceptibles a cualquier signo de rechazo. A pesar de ello, la mayoría consiguen mejorar clínicamente al cabo de los años si reciben un buen tratamiento, aunque “sólo uno de cada cuatro consigue trabajar ocho horas al día”.

Los Síntomas son dependientes de la cultura, la edad y el sexo.  El grado en que los comportamientos dependientes se consideran adecuados varía sustancialmente según la edad y los grupos socioculturales; y han de ser tenidos en cuenta para evaluar el umbral de diagnóstico de cada criterio. Algunos estudios, que han utilizado evaluaciones estructuradas, describen unas tasas de prevalencia similares en varones y mujeres.

Si a esto lo llevamos, con mucho cuidado y respeto, al plano social podemos trazar un paralelismo entre el Estado (madre o cuidador principal responsable)  el niño (la clase social pobre o empobrecida con características de dependientes). Los mantenidos por el Estado en una falsa democracia, que solo los rescata de su miseria cuando necesita de su voto para luego devolverlos a ella sin ningun remordimiento, como cuando los padres solo  “se acuerdan” de sus hijos el dia del niño y los sacan a dar una vuelta y les compran juguetes que luego se los quitan cuando se portan mal. Como si ya los gritos, insultos, maltratos no fueran suficientes.  Los mantenidos son los  “Bordeline Sociales” con todas las características en los síntomas y penurias.

Cuidado con las expresiones alocadas y sin sentido, el Estado “somos todos” nos dijeron en Instruccion Civica de la Escuela. Pero, realmente, ¿en una falsa democracia creada por la globalizacion liberal somos todos?. O los responsables son los que ostentan las mentiras salvajes y enarbolan banderas sociales sin planes reales para no comprometer su credibilidad que, de hecho, no tienen sino recurren a los pobres mantenidos para sustentar su voto?.

El Estado de esta falsa democracia lo hace y lo vuelve a hacer una y otra vez. Les dan planes sociales si  “pertenecen” a un determinado puntero politico que ya no importa en que partido milite. En estos tiempos son “universales” como Grabois o Graboisky (si, se saco unas letras del apellido).

Y aqui viene el meollo de esta columna de opinión. La Pobreza Estructural, entre el 30-35% de la población es, quizás, el problema a resolver en la “crianza”  de los Mantenidos (niños maltratados) que deja sin poder conciliar el sueño a muchos de nosotros (No al Estado). Pero veamos a este “problema” como si fuese una “corrida de toros”. El  Estado, responsable, ve venir al toro y le hace  “Oooole” al tiempo que le clava unas banderillas para ‘marcar’ lo importante y dejarlo para resolverlo más tarde, si en ese momento el problema lo supera; pero cuando está listo para terminarlo, solo lo esquiva un poco y le clava la espada para darle el final al mismo. No es un buen ejemplo para los amantes de los animales, pero ayuda a graficar la tenacidad con la que deberia actuar (el Estado), dado que son sus mantenidos (hijos) los involucrados en el hambre. Pero, ¿que espada utilizan hasta ahora?. Planes sociales, Tarjetas de consumo acotado, Planes de natalidad y primera infancia etc. ¿Son eficaces?  ¿Se conocen todas las facetas de personalidad de estos Mantenidos?

Si el (niño) Mantenido depende de un Estado que le pide “lealtad” tal como si fuera su madre, porque depende de mamá (del Estado) aunque sea violenta, alcohólica, depresiva, quejosa, desconectada o cruel. La lealtad opera del mismo modo en las relaciones personales y en las relaciones colectivas. El peligro es que la lealtad no entra en razones. La lealtad significa que vamos a estar del lado de ese individuo (o de esa ideología, de esa moral o de esa gesta patriotica) pase lo que pase. Cualquier pensamiento autónomo o distinto será considerado una traición. La lealtad se organiza durante la primera infancia (niños maltrataldos por el Estado) para luego reproducir la misma lógica en todos los vínculos afectivos y/o politicos. Se Tejen las amistades en base a alianzas, no en base a la solidaridad con la que llenan la boca los politicos.

¿Hay una forma de Resolver este ‘borderine social’?  SI…!!  y sin duda es con una educación eficiente y adictiva. Si adictiva, pues las adicciones buenas existen y combaten a las malas adicciones que estan afectando a ese “mantenido” que continúa siendo un niño maltratado. La Globalizacion liberal ha llevado a que todos los individuos tengan la necesidad de consumir lo que no necesitan; es consumismo despótico que entra por la ventana, abusando de las personas.

Eso lleva, por ejemplo, a niños de barrios periféricos a rallar partillas de menta para aspirarla por la naríz, como una “conducta imitativa” de las malas adicciones que tienen los mayores.  O cuando deciden incluir en la curricula de la primera enseñanza “Historia de los Cuartetos en Córdoba”  solo para influir en el consumo del entretenimiento ‘atontador’ de voluntades. Nunca algo eficiente como enseñarles la buena adicción al trabajo, al grupo productivo, etc.

Esa pobreza estructural es natural en Latinoamerica, que es el patio trasero de EE.UU. Romper la pobreza estructural o disminuirla significativamente es una tarea titanica y casi imposible, dado que ‘tiene que existir’. Como la era del neoliberalismo absoluto está llegando a su fin la propia Organización Mundial de Comercio (OMC) entre el año 2016-2017, comenzó a amasar la idea de un Liberalismo Capitalista con Rostro Humano junto a la enciclica del Vaticano sobre la necesidad de un mundo mejor basado en el cuidado de la Tierra y sus habitantes. Una idea descabellada viniendo de una ideología económica que se basa en “pecados capitales” (Codicia, Gula, Envidia, Lujuria, Soberbia, etc.) El capitalismo Liberal ostenta a los siete, sin ningún problema. Algunos liberales dirian que las conspiraciones NO existen, pero cuidado, las brujas tampoco, pero que las hay, las hay. Aunque algunas sean atractivas para el ojo no acostumbrado. Es claro que es una mentira mas grande que el propio Mundo.

La mala noticia es que somos “ratas de laboratorio” de ese experimento que el propio Guillermo Calvo lo llamó un disparate. Pero, si tan vivos e inteligentes somos habrá que aprovechar la “volada”  y hacer reformas educativas que impulsen las buenas adicciones al aprendizaje de parte de los  ‘mantenidos’.

Quien tiene información y no la comparte, detenta poder. En las guerras, lo más valioso para la victoria es la obtención de datos secretos del adversario. En las relaciones personales, ocurre lo mismo.

En una civilización basada en la dominación, se precisa comenzar por los niños maltratados; por eso es tan común suponer que los niños (mantenidos) no deben saber lo que pasa. Suponer que los pobres mantenidos no comprenden, o no tienen por qué saber cosas de personas grandes que los manipulan (el Estado), es una costumbre arraigada. Sin embargo, ‘cosas de adultos’ suelen ser las situaciones que ellos mismos experimentan cotidianamente, es decir que les incumben.

Todas las formas de violencia pasivas o activas, concretas o sutiles, se generan a partir de la falta de cariño materno (del  Estado), es decir por: ausencia de atención, disponibilidad, amor, abrazos, empatía, generosidad, paciencia, comprensión y sostén recibidos –o no- desde el nacimiento y durante toda su infancia maltratada.

Desde el punto de vista del mantenido, toda experiencia sin suficiente apoyo y sostén ha sido hostil y por lo tanto violenta. Porque actúa en detrimento de las necesidades básicas de los niños pobres quienes nacen totalmente dependientes de los cuidados maternos (del Estado)

Los seres humanos buscamos seguridad. Si hubieran obtenido la seguridad básica cuando fueron niños pequeños, hoy no estarían tan necesitados de resguardo. Pero así han acontecido las cosas y negarles que obtengan su propio sustento es denigrante aunque culturalmente parezcan “vagos serranitos”.

¿Nos hemos puesto a pensar por qué los engaños, los secretos y las mentiras son tan comunes en nuestra relación social con el Estado?

Sin embargo, esto no es lo más grave. La situación se complica porque, en estas circunstancias, todo el sistema de comunicación familiar (del Estado) tenía que estar alterado. Las mentiras tienen patas cortas, aunque podemos vivir inmersos en situaciones mentirosas durante generaciones. Si mamá le roba plata a papá porque es un borracho que se juega el dinero en el bar y los hijos somos testigos, tenemos el aval para mentir, engañar y tergiversar las cosas. Nuestra propia mamá (el Estado) nos está enseñando  a cómo mentir.

Cuando la realidad ha sido permanentemente tergiversada y cuando los mantenidos tienen recuerdos fehacientes que confirman que eso que percibian no coincidía con aquello que los adultos (el Estado) dicen, aprenden a que pueden acomodar la realidad a su gusto. Y para ello estan las malas organizaciones sociales que los entrenan en: mentir, manipular, cambiar las cosas, asegurar algo que no es, dar vueltas las situaciones, engañar, seducir e ilusionar  con tal de acomodar las cosas a su favor en detrimento del otro. Principalmente basado en: no trabajar, manifestándose por la ciudad haciendole el ‘calgo gordo’ al gobierno. Otras adicciones que no se fomentan solo con falta de educación y valores familiares sino con politicos, empresarios, sindicalistas, etc., corruptos.

El mantenido, per se, no miente. No tiene necesidad, la realidad del dia a dia lo pone en evidencia. El no decir la verdad, por parte del gobernante sin credibilidad, lo impulsa al ‘picaro de turno’ que solo lleva agua a su propio molino, llámese dirigente social, gremial, etc. En resumen, la mentira cumple una función relevante en la evolución psicológica del mantenido. Este fenómeno impulsa un degeneramiento del crecimiento y el desarrollo hacia un pensamiento más complejo e impide la formación de una identidad más sólida, diferenciada, estable e independiente.

El mantenido descubre que la verdad es necesaria frente a relaciones de simpatía, respeto, reconocimiento y autoestima. Cuando los hábitos de cooperación lo convenzan al Estado, de la necesidad de no mentir se hará inminente un ideal independiente de la presión exterior y este logrará así la autonomía del pensamiento o se dará origen a los juicios de responsabilidad espiritual como diría Piaget.

Cr. Alberto Fertonani – Resolviendo la Mentira Social. Editorial Buyatti, Bs.As., 2020    – 115

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