ENAMORAMIENTO POLITICO: columna del Cr. Alberto Fertonani

Enamoramiento politico = Sentimentalismo En base a varias leyendas, los «expertos» (no son los que asesoran a Albertaa) creen que el actual Día de San Valentín tiene su origen en una festividad de 3 días de la Antigua Roma. Desde que las instalara Evandro, el rey de los arcadios según la mitología, esos días se celebraban las Fiestas Lupercales. La festichola marcaba el inicio de la primavera y celebraba la fertilidad (orgía incluida). Era, pues, una fiesta pagana. En el año 494 d Cristo el papa Gervasio I decidió reconvertirla en una festividad católica, como ya ocurrió con otras celebraciones no religiosas a partir del siglo V d.C. Para ello, sin embargo, necesitaba un santo al que asociar la conmemoración. Y escogió a Valentín. Así, el 14 de febrero del año 494 fue el primer día de San Valentín. La fiesta marcaba el inicio de la primavera y celebraba la fertilidad (seguian las orgias). Según la Enciclopedia Católica, el santo cuya festividad cayó en la fecha conocida hoy como día de San Valentín fue posiblemente uno de los tres mártires ejecutados en tiempos del Imperio Romano. En aquel tiempo, en el año 270 antes de Cristo, el emperador Claudio II prohibió casarse a los jóvenes, porque a su juicio los solteros sin hijos eran mejores soldados. Según cuenta la leyenda, el sacerdote Valentín consideró injusto el decreto y desafió al emperador y lo hizo casando en secreto a parejas jóvenes (es un antecedente de cura tercermundista). De acuerdo al relato, las acciones del sacerdote llegaron a los oídos del emperador y lo llamó al palacio. La leyenda también cuenta que Valentín, un converso al cristianismo, aprovechó para hablar al emperador de su fé. Y aunque parece que en un principio al emperador le interesó lo que escuchó, mandó decapitarlo. Después de que el papa Gervasio I designara el 14 de febrero de 494 como el primer día oficial de San Valentín, la festividad fue incluida en el calendario litúrgico tradicional y fue celebrada por la Iglesia católica en los siguientes 15 siglos. Pero en 1969, bajo el pontificado de Pablo VI y despues del Concilio Vaticano II, fue eliminado del calendario. Así pasó a ser una fecha con santo pero sin celebración (las orgias siguieron, por lo menos en plano politico). En ese mismo siglo XX se convirtió en un gran negocio, cuando se hizo la producción en cadena de tarjetas de felicitación, uno de los regalos más frecuentes del día de San Valentin. Los estadounidenses, por ejemplo, se gastan en tarjetas y otros detalles para ese día más de US$18.900 millones, según la Federación Nacional de Comercio de EE.UU. Los liderazgos carismáticos despiertan en las masas un sentimiento casi amoroso. Lo señalaba Freud en un ensayo donde tomaba muchas ideas de Gustavo Le Bon. Consideraba que a partir de fenómenos como el enamoramiento hay dependencia de otro, lo que Freud llama el Ideal del Yo. A partir de esto Freud nos da, entre otras cosas, una teoría política, «La psicología de las masas», que hace ver el poder ordenador y apaciguador del significante amo (depender del otro). Freud nos presenta el grupo humano organizado en términos de enamoramiento extendido a muchos, reiterado para cada uno. Es una multiplicación de vínculos amorosos que convergen hacia el mismo término:《Generalmente, el término «política» se emplea para designar la esfera de las acciones que tienen alguna relación directa o indirecta con la conquista y el ejercicio del poder último (supremo o soberano) sobre una comunidad de individuos en un territorio》, nos dice Freud. Ese ambiente homogéneo y unificador de la masa, es el que se siente, por ejemplo, en un estadio de fútbol entre un equipo y su hinchada o en un concierto cuando los fans cantan junto con el cantante y todos se sienten unidos como hermanos, como formando un solo cuerpo, lo que se parece bastante a lo que sucede en cualquier rito religioso. Pero ¿qué sucede si dichos lazos de amor se debilitan? El malestar de la cultura popular comienza cuando se dan cuenta (las masas) de que el poder apaciguador y unificador del Amo, del líder o del Ideal, no significa la desaparición de las tendencias destructivas. Se suscita un incremento de las tensiones y un deterioro de los vínculos entre los miembros de la masa. Si se observa el comportamiento de los seres humanos, es imposible admitir que el amor del líder solucione los conflictos entre ellos y haga la paz. A pesar de la cohesión amorosa de la humanidad por el poder unificante del amor, resta siempre un malestar y no parece solucionar el malestar en la civilización – aversión, odio, agresividad, discriminación, segregación, guerras, terrorismo, etc.-, y en ocasiones es el mismo líder quien empuja a hacer el mal por inservible o dañino. Son «líderes de calzones bajos» y lo digo «Sinceramente». Las campañas electorales suelen ser muy parecidas a los mecanismos de enamoramiento. Cuando un candidata/o sale al ruedo electoral busca cautivar a las masas con un discurso que esté relacionado con las más íntimas necesidades y deseos de los públicos, luciendo sus mejores “atuendos” y, además, centrándose en un contacto familiar entre él/ella y la sociedad. Cada cierto tiempo emergen en nuestro país liderazgos emocionales que se convierten en verdaderas obsesiones de los pueblos. Casos como el de Juan Peron, quien siempre se mantuvo firme en el sentir de la gran mayoría de los argentos, que enamoró a tal magnitud que éstos llegaron a inmolarse por aquél. Un ejemplo de ese proceso de enamoramiento crónico. Y dejó una estela (MariaEstela) de “amor político” a su paso, pero que a ella le costó 5 años en prisión. Los enamoramientos políticos pueden ser pasajeros aunque en algunos casos puede transformarse en un amor duradero que vence tiempo y obstáculos. ¿Cómo alcanzar este clímax? Aunque los liderazgos emotivos suelen nacer, también gracias a un esfuerzo titánico se pueden construir. Primeramente, el líder debe conocer muy bien los anhelos más profundos de los públicos votantes, debe convertirse en un experto en la psiquis colectiva, entendiendo los sueños y miedos de las masas. Así, sólo así, se puede alcanzar los objetivos. Aquí, se dan cuenta porque Albertaa es un lider de calzones bajos, cierto.? El uso de las estrategias de información primarias como las encuestas y focalización de grupos se deben emplear apoyados por una campaña propagandística efectiva, para que permita permear en el subconsciente de los públicos los mensajes estratégicos diseñados. Los liderazgo de amor o mesías modernos han basado sus discursos en los miedos de los pueblos, por ejemplo Mussolini les habló a los italianos de los riesgos del comunismo y de los enemigos de la patria, se basó en la búsqueda de la grandeza del Imperio Romano, mezclando los temores con los sueños patrióticos. Y Hitler no inventó el antisemitismo, esa opinión o creencias xenófobas ya existían en la Alemania antes de la Primera Guerra Mundial, él solamente empleó el tema en medio de un discurso apasionado dándole rostro a ese enemigo “judío” y su brazo político “el comunismo”. Siguiendo la misma receta comunicacional nacieron liderazgos como el de Perón, Chávez y tantos otros. Lo cierto es que el enamoramiento se basa en un aspecto que une al líder con su pueblo, este nexo puede ser el miedo hacia una amenaza enorme o la esperanza de reeditar tiempos mejores. El “amor político” también se crea a raíz del sacrificio que el líder hizo o esté dispuesto hacer por la gran mayoría del su pueblo, el caso de Nelson Mandela o de Gandhi. Tanto el sudafricano como el hindú provocaron el “amor” entre ellos y las masas. Esto NO se transformó (mientras ellos estuvieron vivos) en un derroche de pasión sangrienta como sucedió con los anteriormente nombrados, por el contrario fue un sentimiento de idolatría sentimentalista donde la sociedad los veía como objetos de admiración. El meollo del proceso de enamoramiento político tiene que surgir en el conocimiento previo del candidato de su pueblo, debe nacer de una unión psico-emotiva entre éste y las multitudes. El candidato debe salir a enamorar al mayor número de ciudadanos a través de acciones y mensajes que impacten y que se relacionen con las esperanzas, miedos e inclinaciones sociales del público. Los periodistas corruptos hacen suya la cruzada electoralista y el revuelo está asegurado. La opinión pública se embarca en la caza del zorro a caballo por una indignación justificada, preparada para abatir a un candidato por un asunto que el día anterior le causaba la más absoluta indiferencia. A la gente le resulta divertido ver a un personaje público revolcándose por el barro y le excita saber que forma parte de esa jauría que le va a dar cazaría a personas con poder, personas sucias y podridas a las que les gusta la sensación que da el dinero y el detentar poder, que no dejarían que nada interfiriese con la vida que llevan. Entonces, candidato se rodean de gente de su calaña, personas/alimañas que miran hacia otro lado y que interpretan la ley de acuerdo a su propio beneficio. Las injusticias políticas, jurídicas y el tráfico de influencias se estan llevando los laureles gracias a un enamoramiento erróneo y un «divorcio» que el personaje político se niega a firmar por las buenas. ¡Así de simple! Cr. Alberto R. Fertonani – Autor: Resolviendo la Mentira Social. Ed. Buyatti, Bs.As. 2021 48

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