ESTOY ENFERMO, QUE SE VAYAN TODOS

Estoy esperando a que puedan darse las condiciones y atrapar a ‘panqueque’ Massita para hacerle la entrevista. Por ahora, me tengo con contentar con ver los cuadros de votación de las P.A.S.O. y tratar de ver que pasó -valga la redundancia, o no-, pero la verdad es que me importa un choto. No se renueva nada, es siempre el mismo barro y suciedad política argento. Este es un momento muy particular. Kris le dijo algo en voz baja a Albertaa y éste, después de inclinarse hacia adelante, salió casi corriendo. He ahí un tipo que realmente tiene una misión en la vida: veleta y servicial. Ella es como el director de orquesta que golpea con la batuta en el atril, levanta los brazos y mantiene a todos en suspenso. Pobresitos lo que pagaron la entrada a ese espectáculo con el voto.

Vivimos en lo que se llama una democracia, gobernada por la mayoría del pueblo. Un ideal magnífico si es que pudiera funcionar. El pueblo elige, pero la máquina partidaria es la que nombra los candidatos, y para que las maquinarias del partido sean eficaces se debe gastar una enorme cantidad de dinero. Alguien tiene que dárselo, y ese alguien, ya sea un individuo, un grupo financiero, un sindicato, el mafioso de la droga o lo que usted quiera, espera en cambio cierta ‘consideración’. Lo que yo y la gente como yo espera, es que se nos deje vivir nuestras vidas tranquilos, en privado y nombrar a nuestros candidatos vecinalistas sin militantes que buscan el  ‘puestito’.

¿Que puede hacer Natalia -multimillonaria gracias a su padre- por Córdoba?, más que ostentar  el poder de la evolución intelectual de la mujer. Con una campaña solventada, quizas, por millones en dinero sucio, muy sucio. El poder del dinero se convierte en algo muy difícil de controlar. El humano siempre ha sido un animal corruptible. El crecimiento de las poblaciones, el enorme costo de las guerras  bipartidistas, la presión incesante de los impuestos fiscales…, todas estas cosas lo hacen más y más sobornable. La persona media está cansada y asustada, y alguien así no puede permitirse tener ideales. Tiene que comprar alimento para su familia. En nuestra época hemos presenciado una declinación tremenda en la moral pública y privada. No se puede esperar calidad de la gente cuya vida está sujeta a una falta de calidad.

Hace unos años tenía el domicilio en una ciudad del interior provincial y hacía ciento cincuenta kilómetros para emitir el voto y regresar conforme -ponele-. Hasta que hace poco tiempo, cambié de domicilio y no aparecí en los padrones electorales de la nueva localidad del interior. Por suerte eran solo sesenta kilometros de ida y vuelta. Por supuesto, al poco tiempo fui al juzgado electoral federal a preguntar por mi ausencia en el padrón. Con mi ficha personal en mano, la proSecretaria del juzgado -no había más nadie- me dice:

-Usted sigue figurando en Córdoba capital.

-Perdón, estuve domiciliado en esa localidad del interior y voté 7 veces. Mire aquí estan los sellos y fechas, le dije mostrando el DNI viejo.

-Pues eso está mal. La ficha no miente. Usted nunca votó allí.

-Que, ¿me está diciendo que inventé los sellos?

-A no ser que sea un problema que hubo entre los dos partidos mayoritarios por los residentes en ese distrito que, la justicia, terminó borrándolos y no computando los votos.

-Y eso, ¿con que se come?

-Nada, no se preocupe. Siga votando en su nuevo distrito y listo… 🙂

-O sea que mis votos fueron a la basura y chau  ‘derecho a elegir’  al zopenco de turno.

-¡A no ser que usted sea un coleccionista de sellos de votos…! La próxima vez que vote dígale a los que están en la mesa electoral que le llenen con sellos los casilleros vacios y listo… 🙂

-¿Acaso cree, que soy un friki?

-Aquí veo que está en edad de padecer un Alzheimer. Podria unirse a la corriente zombi que no sabe por que y para que vota, y listo… 🙂

Tres veces me dijo:  y listo… 🙂  y me pareció mucho.

-¡¡Esto no va a quedar así…!! grité.

-No, por supuesto, si no baja la voz lo hago sacar con ese agente. Y revise su tensión que está muy colorado… 🙁

Cuando llegué al MacD, de plaza españa, a tomar un café, -ojo brujita, nada de chatarra- empecé a buscar en el internet una dirección web para hacerme un test médico online. Encontré una que me gustó por los colores celeste y blanco de mi Argentina. Y empecé la odisea de preocuparme si estoy enfermo. La página Symtomate que te saluda y te invita a hacer un chequeo en 3 minutos, seguro y anónimo, e hice la entrevista:

-¿Su edad?, le puse cualquiera. Dijeron que era anónimo.

-¿Tengo sobrepeso u obesidad?, Que se yo. Quien soy para decirme gordo. NO.

-¿Fumo cigarrillos?,  De vez en cuando un sueltito, porque están caros. NO.

-¿Tiene presión arterial elevada?. Que se yo. No me acuerdo si la proSecre dijo: “Está colorado o muy colorado”. Supongo que estoy así desde que asumió Albertaa. SI.

-¿Tengo colesterol alto?, y dale… Que se yo. Bueno, ponele un poco de salame por semana. SI.

-¿Tengo diabetes?. Que se yo, la espumita en la orina puede ser por las cervezas de buena calidad. NO.

-Comencemos a definir sus síntomas: y ponen un dibujo de un varoncito para marcar donde le duele a uno.

-¿Tiene cefalea? estuve gritando. Grillos en los oidos, -Tinnitus le dicen- desde hace años. Cuando se conviertan en voces espero obedecer. SI.

-¿Tiene debilidad muscular? estaba cansado de caminar. SI.

-Es, ¿en las cuatro extremidades?. cansado de caminar y gesticular desde tribunales hasta el McD. SI.

-¿Tiene sabor amargo en la boca? por poco me sacan a las patadas. SI.

-¿Ha disminuido de peso ultimamente? Hace unos meses me agarré un atracón en año nuevo y me tuvieron que inyectar y dejé de comer como bestia. SI.

-¿Adonde vive?, ¿no es que era anónimo?. No puse nada.

-Su corazón, ¿como lo siente?, Por suerte, latiendo.

Su resultado es:

CUIDADO CON EL COVID_19,  en letras grandes y rojas.

¿Que tiene que ver?

dele enter…,  Resultado:

Tiene hipoti…con hiperti…, no se cuanto. Probablemente sería mejor un Hiper, porque ganaría algo de dinero para pagarme un tratamiento o terminaré en silla de ruedas como el científico Stephen Hawking.

Salí de ahí y me encontré, a las pocas cuadras, con un colega viejo que salía de Consejo Profesional puteando por la cuota mensual cada vez más cara.

Mishinguene -loco en idish- calmate y hacete un test médico en la web.

-Ni loco, ¿Para que quiero saber lo que tengo?

-Yo me hice un chequeo médico y me dió más o menos bien, -ponele-.

-¿Para que te lo haces?, esos mediquitos de mier… no saben nada.

-Medicuchos, amigo.

-¿Que? ¿Que tiene que ver el Negro Cucho aquí?

-¿Quien es el Negro Cucho?

-Un negrito ladino que aparecía por el Cabaret, en la calle Rivera Indarte casi Av. Colón. Al lado del cine Opera. Siempre apostaban lo mismo, tenía que levantar con la lengua una moneda de 10ctvos, que estaba en el fondo de un vaso de  ‘trago largo’.

-Y, ¿lo lograba?

-Siempre. Le decian minero o algo parecido. No recuerdo bien.

-Minero son los que compran Bitcoin.

-¿Que?, eso son bolu… Me quisieron venden un poco de bilcon ó betcoin y los acompañaban con un canario en una jaula.

-¿Eso te daban?, ¿Para que?

-Me dijeron que el canario detecta el olor a podrido antes que el humano. Y, cantando, te indica el momento de correr. Y, si no corres, estas frito.

-Mmmm, parece todo muy raro.

-Los mandé al carajo. Y vos también hacé lo mismo con esos mediquitos de mier…, que son simples practicantes que tienen licencia para cortar callos. Al fin y al cabo, una mañana te vas a despertar y te darás cuenta de que estás muerto. Para que preocuparte antes de tiempo…

Pronto se cumplen 20 años del  ‘Que se vayan todos’, No se fue ninguno y estamos peor que antes, porque esa crisis fue más liviana que la actual.  ¿Que puede perder la casta  politica/sindical con un pueblo volcado a las calles?, TODO.  ¿Que puede perder ese pueblo?, NADA, si ya, en contra de lo que está estipulado en el orden social, está votando a delincuentes. Ver para creer, ó mejor dicho:  “Hacer para deleitarse al ver sus caras de angustia al ponerlos a la sombra”.

Walter Bagehot  fue el que dijo: “Más allá de cierto punto, todos los riesgos son iguales”.

Cr. Alberto R. Fertonani, Resolviendo la Mentira Social, Editorial Buyatti, Bs.As., 2021. (71).

Dejá una respuesta

Estamos para escucharte Chatea con nosotros
Primero acepte nuestra política de privacidad para iniciar una conversación.
A %d blogueros les gusta esto: