POLÍTICA DE ALTURA, POLÍTICA DE BAJEZAS – Cr. Alberto Fertonani

Para muchos, el trabajo es una parte importante de sus vidas. Incluso lo puede ser todo; viven por y para trabajar. Algunas de estas personas que pueden ser consideradas adictas al trabajo pueden sufrir el complejo de Superman. Éste, se caracteriza por la excesiva autosuficiencia, determinación, exigencia y rapidez de acción de algunas personas al realizar cualquier actividad. Este complejo, dentro del entorno laboral, se puede presentar en cualquier momento y lugar. Fue el empresario Max Carey quien acuñó el término de ‘Complejo de Superman’. Él lo sufría y fue el primero en hacer un bosquejo del mismo. Según él, las personas que sufren este complejo son aquellas que consideran que deben hacer todo por su cuenta. Además, no solo hacen una gran cantidad de actividades, sino que también se autoexigen hacerlo mucho mejor que los demás.

Dentro del entorno laboral se desarrollan multitud de relaciones entre los trabajadores, y cada uno de ellos se desenvuelve de manera diferente. Siempre está el hablador, el perezoso, el introvertido, e incluso está el que más trabaja en comparación al resto. Todo esto en la empresa privada pues, en las dependencia públicas, te frenan el primer día de trabajo con el famoso: “Ni se te ocurra hacer más de lo que te toca, porque nos dejas a todos con el cu… al aire”.

El esfuerzo en el trabajo no es una actitud negativa, siempre y cuando no sea excesiva, hasta se puede llegar a sufrir adicción al trabajo. Reconoceríamos un complejo de Superman en alguien que:  Se sobrecarga excesivamente, es decir, se encarga de todo por su propia cuenta, sin pedirle ayuda a nadie, aunque la necesite. Por consiguiente, no delega nada por muy difícil o grande que sea la actividad. Tiene el ego y el orgullo muy grande. Por lo tanto, nunca reconoce que necesita ayuda.

Además, nunca demuestra sus puntos débiles o fragilidades y hace todo lo posible por ocultar cualquier signo de vulnerabilidad. Se considera el mejor en todo, por lo que pueden pensar que es la única persona competente para realizar una determinada tarea. Es solitario, ya que no confía en nadie y los demás no toleran convivir con él. Esto debido a que la persona con este complejo es sumamente competitiva y exigente con los demás. Quienes sufren este complejo suelen lesionar sus cuerpos. Sobre todo sus espaldas, cuellos, caderas y rodillas. Debido a que trabajan muchas horas al día y tratan de hacer toda clase de actividades de la mejor manera posible. Esto incluye actividades que implican ejercer fuerza o cargar objetos muy pesados, como dolores de cabeza intensos.

La solución es hacer un ejercicio de humildad y reconocer que los demás pueden conseguir un rendimiento similar e incluso superior. En tal caso de que a la persona que sufre este complejo le cueste realizar este último paso, el propio Max Carey recomienda dejar por un tiempo el trabajo. Si es que puede, pues trabajar como un buey no implica, en muchos casos, ganar buen dinero y darse el lujo de rascarse un tiempito. Además, si el problema se complica, buscar la ayuda psicológica será la mejor decisión que se pueda tomar.

Ya es trabajoso, hacer trabajar a alguien, valga la redundancia. Resolviendo Vicios en la Conducción de Personas trata de eso, motivar para hacer los trabajos en un ambiente cómodo y relajarse. Entonces, ¿Importa tener uno que lo haga en demasía?. Problema tuyo querido, vas a reventar tu organismo. También, querida puesto que  ‘ellas’ están en la misma. Y más si compiten entre varias. A eso, no le ganan los varoncitos. Al fin y al cabo no es más que un complejo que no afecta a muchos en nuestras pampas y que acarrea un problema psicologico asociado a la falta empatía con quienes pueden ayudarle a aliviar su carga de trabajo, desconfianza en los demás y sobre todo, la codicia que le pone la frutilla al postre.

Quizas, ‘nuestro’ incansable intuye que es, en definitiva, un esclavo al igual que cualquier otro, solo que quiere destacarse como aquella persona que se hace un tatuaje estrámbolico a todo color.

Por otro lado, en el año 2012, Jennifer Hames y sus colegas psicólogos se preguntaron acerca de una extraña sensación. Muchas personas, más de la cuenta, cuando estaban cerca de un precipicio ó de altura considerable, les invadía una extraña sensación, que se podría interpretar como la sensación de querer saltar al vacio. Era como si su cerebro les mandara señales de que pese a que era peligroso evitar pensar en saltar al vacio, ¿porque no pensar en ello?. Y en resumen de todo esto se elaboró una teoría: el fenómeno de los lugares altos.

¿A alguien cuerdo le ha venido la idea de saltar cuando está asomado en la azotea de un alto edificio, o paseando por un puente?. Parecería la idea de un suicida, pero lo cierto es que son muchas, pero muchas, personas las que no pueden evitar pensar en saltar al vacio. De acuerdo con el grupo de estudio ó conejillos de india, esta sensación de querer saltar no es en realidad un deseo, ni un ansia por querer morir. Se trata de una señal de seguridad, un aviso de que, pese a la altura, se está seguro, siempre y cuando se permanezca detrás de la valla del puente, no se abra la ventana del décimo piso ó se pare, como un Superman, en la estrecha corniza. Para aquellos que han experimentado este sentimiento de una manera completamente no suicida, no hay una  explicación definitiva para ello.

Bueno, ya tengo los insumos. ¿A donde quiero llegar con todo lo dicho hasta aquí?

Analicemos: Por un lado tengo a un esclavo muy motivado que no le alcanza el tiempo para todo y codicioso. A esto le sumo, tal como lo haría un Cheff gastronómico, uno que le sobra tiempo y se sienta en una corniza de más de 15 metros a, digamos, contemplar la vida que pasa.  Hasta, quizas, haga una de esas columnas dominicales. Despuntar el ocio, digamos. Se lo merece…, otro quizas. ¿Que nos resulta de esta combinación dulce-salado?.

Esta columna se caracteriza por analizar todo desde el punto de vista político. Así que allá vamos.

Para un político hay algo todavía peor que ser trivial, y es ser ‘trivial en tiempos dramáticos’ o, lo que es lo mismo, ser estúpido. Quizás porque su banalidad pasa a ser  una frivolidad, tal como que todo le chupa un …. No parece una hipótesis muy aventurada suponer que en los actuales momentos el delirio de desapego de la ciudadanía del votante respecto a sus representantes públicos sea debida, a partes desiguales, tanto al empeño de estos en polarizar en vez de Resolver.  Y  convertir un tema diario en asunto de ‘Estado’, venderlo como un trabajo del que se ocupa personalmente el mismísimo Presidente, Gobernador ó Intendente ‘extranjero’, pone demasiado de manifiesto el paupérrimo nivel político de los actuales dirigentes. Llamaríamos a esto, sin duda, un Falso complejo de Superman.

Los políticos se han quedado sólo para los gestos. Para vender humo antes que gestión. Y lo peor es que ‘les funciona’. Hace años ya que nos convertimos en el paraíso de lo mezquino, y no parece que vaya a haber remedio a corto o medio plazo.

En un país, la Altura Política de quienes tienen la responsabilidad de gestionarla se demuestra, sobre todo, cuando hay que defender la integridad de la mismo. Sea por una guerra, o porque algunos quieran dividirla por ambiciones de poder. Es cierto que los argentos no somos una Nación, pero deberíamos intentarlo.

Ahora se llaman líderes. llenándoseles la boca de una palabra: “Diálogo”, que en realidad no es más que un monólogo de una sola reclamación: “este territorio de giles en el que yo vivo, es solo mío”. En definitiva, típico de mentalidad feudal y casta de privilegiados unjidos con el voto.

¿Qué hacen los políticos y sindicalistas corruptos que se llaman constitucionalistas y defensores de esta falsa democracia? Muy sencillo, ponerse a pelear por el poder que no alcanzaron en las urnas ó disputándoselo al que lo ostenta en este momento, que lo hace por haber sido el ganador en las últimas elecciones. Combatiendo aparentemente una corrupción que todos los seres humanos llevamos dentro y a la que estamos destinados por haberle vuelto la espalda, en el ejercicio de nuestra libertad, a elegir con conciencia.

¿Tendremos la oportunidad de que Albertaa, nos ofrezca un gobierno de coalición y cambiar la ley electoral para quitarnos de encima el chantaje de los partidos nacionalistas actuales o futuros, provocando una regeneración de todos los partidos…?  Con ello harían lo que quisieran en beneficio de todos. No se hará, entonces no lloremos ni nos lamentemos de lo que pase. No olvidemos que quien ostenta el poder es un partido sectario, el más débil que ha habido; con un Presidente, al que el poder se le subió a la cabeza hace mucho tiempo y que en las ocasiones en la que su casta ha gobernado, nos dejó en la ruina moral y económica. Así que no hace falta ser profeta para adivinar los meses o años que nos esperan.

La idea según la cual, frente a las grandes crisis, hace falta sumar más allá de las ideologías y de los legítimos intereses territoriales forma parte de la cultura europea. Es la que permitió la recuperación tras la segunda guerra mundial y permitió hacer de la Unión Europea uno de los principales actores de la segunda mitad del siglo XX.

Sería irresponsable actuar como si estuviéramos ante una crisis más del ciclo económico, nuestro país vive un momento excepcional que reclama Políticas de Altura. En todos los ámbitos. Entendidas por tales aquellas que deben permitir no solo una recuperación sostenible, sino una transformación de nuestra estructura productiva.

Todos los partidos son y serán responsables de la unidad que reclama superar el trance actual. Quienes comparten el Gobierno deben entender que, solos, no pueden acometer el esfuerzo que el momento necesita.

Quisiera que algunos políticos y sindicalistas corruptos que nunca sufrieron ni sufrirán el complejo de Superman, se dignen a la llamada al vacío que es la forma extraña (y aparentemente paradójica) de la mente apreciando la vida. No hay una explicación definitiva para ello, pero saltar al vacio sería su purificación de una vida roñosa.

Cr. Alberto R. Fertonani – Resolviendo la Mentira Social, Editorial Buyatti, Bs.As. 2021

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