PROSTÍBULOS EN LOS ESTADIOS – Cr. Alberto Fertonani

Aunque algunos deportes grupales han tomado un gran impulso en los últimos años (Rugby, Boley, Hockey) en algunos de lugares y aunque han aparecido nuevos modelos de negocio, como los eSports, el Futbol es el deporte Reinante como negocio.

Esta modalidad deportiva tiene audiencias (Radio, TV) millonarias, fans totalmente entregados que ven a sus equipos de futbol como auténticos lovemarks (preferidos), lo que hace que sientan fidelidad a sus colores y que conecten emocionalmente con ellos. Asimismo, las empresas están cada vez más dispuestas a pagar para posicionarse aprovechando el augede de este deporte.

El porcentaje de los ingresos más importante está en los patrocinios/publicidad y en los derechos de retransmisión de los partidos por televisión, lo que demuestra el poder de atracción de la marca que patrocina. Una dirección a la que va encaminado su último proyecto, el ‘Challenge LaLiga española by Samsung’, orientado a elevar la experiencia de los aficionados a un nuevo nivel. Para ello han encontrado al ‘socio’ perfecto, un gigante tecnológico mundial que suma al proyecto su conocimiento de las tecnologías y su apoyo a la comunidad de desarrolladores.

Pero, ¿Por qué estás dos firmas gigantes se unen para mejorar el futbol del futuro?

Respuesta: Desarrollo e Innovación. El fútbol es uno de los deportes más populares en la historia de la humanidad. Por esa razón, y de la mano de los avances tecnológicos en la sociedad, la innovación en la disciplina es cada vez mayor.

Para el sociólogo Arturo Palacios, la importancia concedida al futbol es una expresión clara de su bajo nivel cultural y un resultado de la capacidad manipuladora y enajenante de los grandes medios masivos de comunicación, que han inducido con su propaganda esta especie de adoración masiva, de histeria colectiva en torno al futbol y a sus practicantes. Llevando a la ‘Pasión’ que es un sinónimo de violencia hecha y derecha. Y agrega: “En cuanto a las autoridades, al Estado, pretenden que su ‘futbolización’ sea síntoma del carácter absurdo e irracional del sistema capitalista y de la inversión de valores que produce; algo así como el acto inconsciente de una mentalidad colectiva desorganizada e irresponsable», con barrabravas incluidos. Es frecuente encontrar en la prensa expresiones como: “No exagere, señor presidente, el honor nacional no está en los botines de la Selección”, etcétera, a propósito de alguno de los actos oficiales relacionados con el futbol ó la ‘necesidad política’ de distraer los desastre en  la economía nacional. Tales frases pretenden expresar que la conducta de las autoridades es un despropósito, un error de óptica, algo desmesurado e injustificable. La crítica que hace descansar en el atraso de la masa y el poder manipulador de la televisión de un lado, y en la irracionalidad del capitalismo de otro, el fenómeno de la futbolización de la sociedad es una crítica relativamente convencional por cuanto no va a la raíz de la cuestión. En realidad, el fenómeno del futbol, como la televisión misma o la pornografía, no puede ser explicado por alguna o algunas causas, en forma definitiva. Son fenómenos que están totalmente integrados al sistema social actual, forman parte consustancial del mismo, lo explican y lo sostienen. Ambos son la base de la violencia colectiva y en la pareja, respectivamente. El dinero, en general, tiene en el futbol un buen recurso para captar la atención de la masa y para hacerla que encienda su aparato de televisión y bombardearla con la propaganda de todo tipo. Mientras el espectador “se divierte” recibe, sin darse cuenta, múltiples “mensajes” disfrazados de comerciales, spots políticos, etc. De este modo va siendo condicionado para que ‘consuma’ lo ofrecido. El comercio multimedio, por su parte, al ganar mayor auditorio, mejora su negocio pues crece el número de anunciantes que están dispuestos a pagar cantidades exageradas por  ‘un minuto’  de propaganda.

Los comerciantes del deporte y la televisión se dieron cuenta, hace mucho tiempo, que sus respectivos negocios pueden prosperar mucho más rápido si se unen y apoyan mutuamente. No por nada en el mundial de 2006 había un poster de Adidas del tamaño de un edificio de  diez pisos con la foto de la ‘pulguita’ en ascenso. Por esta razón, en la actualidad, los consorcios televisivos y los “dueños” de los clubes deportivos, importantes ó en vias de serlo, forman una sola empresa destinada a enajenar, a embrutecer a las clases más desprotegidas cultural y económicamente, mediante un continuo bombardeo de propaganda consumista mientras le hacen “disfrutar” de un partido de futbol. Los dueños de los clubes deportivos, a su vez, ven subir sus utilidades como la espuma, porque la propaganda atrae espectadores a los estadios lo que hace crecer el monto de las regalías que cobran por «derechos de transmisión” del evento futbolero.

La futbolización del Estado es un claro y peligroso acto de la lucha de clases que merece toda la atención de los sectores progresistas dispuestos a esclarecer los verdaderos objetivos de eso. Cualquier concesión en este terreno, aunque se disfrace de «superioridad intelectual”, es un retroceso imperdonable.

Finalmente, Arturo Palacios considera que, para acabar con esta situación: “Lo que se necesita no es salir del subdesarrollo, sino del sistema capitalista liberal y luchar por una organización social más equitativa e igualitaria como el vecinalismo, que verdaderamente le dé su lugar e importancia al futbol en particular y al deporte en general como forma integral del desarrollo físico y emocional del pueblo”.

Desde el Mundial de Alemania, el fútbol arrastra el mito de que estos eventos deportivos mueven decenas de miles de esclavas sexuales. El seleccionador nacional francés, Raymond Domenech, se mostraba consternado: «se sabía que el Mundial de Alemania de 2006 provocaría la llegada de 40.000 mujeres, trasladadas contra su voluntad principalmente desde Europa del Este, para comerciar con su cuerpo y su dignidad».

Mi idea es más sencilla. Quizas, si futbol y pornografía son tan adictivos deberían funcionar grandes prostibulos en los estadios y vamos a ver si sus parejas (ellas ó ellos) estarían de acuerdo a que vayan a ‘gozar del espectáculo’ de entretenimiento.

Cr. Alberto R. Fertonani – Resolviendo la Mentira Social, Editorial Buyatti, Bs.As., 2021

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