Psicología política – El escorpión y la rana – Cr. Alberto Fertonani

Según el pensador griego Hipócrates, la proporción de sangre, bilis amarilla, bilis negra y flema acababa determinando si una persona era más valiente, malgeniada, depresiva o indiferente. Una teoría arcaica que, sin embargo, durante siglos sirvió para explicar de qué manera funcionaba el temperamento humano.

Un nuevo estudio plantea que quizás existen cuatro tipos de personalidades en las que, de una manera u otra, nos podríamos ver reflejados todos: Personalidad Promedio, Reservada, Egocéntrica y Modelo a Seguir.

1. Personalidad promedio. Aquí encajarían todos aquellos con altos niveles tanto de neurosis como de extroversión y una apertura social baja. Unos rasgos que definirían una personalidad con tendencias emocionales inestables a su vez que extrovertidas y cerradas.

2. Personalidad reservada. Unos altos niveles de estabilidad emocional unida a un carácter poco abierto o neurótico caracterizaría a este grupo, entre las cuales destacarían muchas personalidades agradables y concienzudas.

3. Personalidad egocéntrica. Mucha extraversión pero poca franqueza y amabilidad. Así serían las personas cuya personalidad destaca por estar centrada en sí mismas. Unas características que harían que estos individuos resultaran poco agradables a los demás.

4. Modelo a seguir. Poco de lo malo (alta neurosis) y mucho de lo bueno (extraversión, apertura, amabilidad y franqueza). Así son las personas que encaja en los considerados como “modelos a seguir”. Un rasgo que predominaría entre las mujeres y que además podría cultivarse con la edad o el paso de los años.

¿En qué tipo de personalidad encajas?. La buena noticia es que, de acuerdo con los datos arrojados por este nuevo estudio, la personalidad es variable y puede ir modificándose con el pasar de los años.

Algunas de las conclusiones arrojadas por este estudio indican que los rasgos característicos de las personas egocéntricas tienden a concentrarse con mayor densidad entre los adolescentes varones, mientras que las personas consideradas como modelo a seguir aumentan conforme crecen. Es decir, la personalidad puede mejorar con los años.

La identidad política es una forma de identidad social que marca la pertenencia a ciertos grupos -mejor dicho Casta- que tengan en común una lucha por alguna forma de poder. Aparte de las influencias familiares y personales, algunos factores más generales también pueden repercutir en la identidad política de un individuo.

Las tres “cualidades” de un político son: Pasión (servicio o vocación hacia una cosa: robar, manipular al debil). Sentido de la responsabilidad (con los de la misma casta). Mesura (capacidad para dejar que la realidad actúe sobre uno sin perder la tranquilidad, o sea ‘nunca me echaran el guante’, nos protejemos entre políticos).

Un reciente estudio publicado en Center for Creative Leadership (CCL.ORG) ha constatado que de las cualidades que tiene un buen líder como: la honestidad, la habilidad para delegar, comunicación, sentido del humor, confianza, compromiso, actitud positiva, creatividad, habilidad para inspirar e intuición, ni loco se encuentran en un aspirante a la política actual.

¿Conocen la fábula del escorpión y la rana?

El escorpión le pide a una ranita que le ayude a cruzar el río. Y le promete, claro está, que no le hará ningún daño. Ingenua, la rana acepta. Y allá van, el escorpión montado sobre el lomo de la rana, cruzando el río. Felices. En la mitad del río el escorpión pica mortalmente a la rana.

-¿Por qué lo hiciste?- pregunta asombrada la ranita agonizante. Ahora vamos a morir los dos…

– Porque está en mi naturaleza- confiesa el escorpión mientras se hunde.

La psicología política identifica seis (6) tipos básicos de personalidad política y, según Daniel Eskibel, son:

1. Autoritario. Es respetuoso de las jerarquias. Suele elogiar a quienes ostentan cargos más importantes que él, pero al mismo tiempo es muy competitivo con sus pares y dominante con quienes están por debajo en la jerarquía. Valora la dureza, la resistencia y la agresividad política. Tiende a ser conservador y a guiarse por reglas y normas de conducta pre-establecidas. MacriGato aquí ni pinta. Quizas, Pepín el payaso, o mejor conocido como Caffierito.

2. Narcisista. Busca ser el centro de atención en las noticias, en las reuniones y en todos los eventos políticos. Es convincente, seductor y carismático. Demanda lealtad de parte de los demás pero rara vez es leal con los demás. Tiene un sentido de grandiosidad rayano en el exhibicionismo en cuanto a sus ideas, sus proyectos y su personalidad. Alguien pensó en Albertaa, no sea tonto. Falta la cuota muy alta de “estupidez y veleta”, propio de un mandadero.

3. Manipulador. Es frío, calculador y generalmente no se deja detener por reparos éticos. Para él ganar lo significa todo, y lo demás es negociable: el fin justifica los medios. Si  ‘el gallego’ que dejó a Naty “heredera natural”. Es muy hábil para observar a las personas con las que interactúa. Y rápidamente descubre sus intereses y explota sus debilidades para poder obtener réditos políticos.

4. Obsesivo. Trabaja duro y es minucioso y preciso. Su capacidad de trabajo y su profesionalismo suelen brillar mucho más que su personalidad. Hace las cosas a consciencia y manteniéndose dentro de sus parámetros éticos. Su proceso de toma de decisiones es lento pero seguro. Toma en consideración factores complejos y hace esfuerzos extraordinarios para evitar errores.

No se devane los sesos, no existe. Es solo una ilusión para hacernos creer que en la política existe alguien decente.

5. Paranoide. Es reservado, desconfiado y muy atento a los posibles significados ocultos tras las palabras o las acciones de los demás. Muchas veces duda de la lealtad de quienes lo rodean, y con facilidad cree que otros forman alianzas en su contra. Es frecuente que se sienta perjudicado por otros, y las teorías conspirativas le resultan generalmente razonables más allá de las evidencias. Todos los que se le vienen en pensamiento, excluyendo a los anteriores y siguiente. Si pensó en Kristina…, tenga cuidado, es esquizofrénica. Nestor quizás.

6. Totalitario. Es raro de encontrar en los contextos democráticos porque demanda obediencia absoluta de parte de sus subalternos. Cree en su propia infalibilidad y ejerce el poder haciendo que le teman o le respeten casi religiosamente. Es un fanático, obliga a que hagan un culto de su personalidad y rechaza todos los hechos que contradigan sus ideas o decisiones. Puse ‘religiosamente’ como una pista. Si, Bergoglio. Para quien lo conoce desde la Unidad Basica Peronista, Julio Bárbaro, por ejemplo, sabe que las condiciones actuales las impuso él.

De todos modos no hay tipos perfectos y puros. En realidad cada político tiene un predominio más o menos claro de uno de los tipos con algunos rasgos complementarios de otra categoría.

En los mejores políticos, un tipo de personalidad es balanceado y equilibrado con rasgos de otro tipo. En los peores políticos un tipo de personalidad política es complicado y empobrecido con rasgos de otro tipo. Pero en definitiva la tipología de personalidades políticas es útil y descriptiva, y permite entender muchas situaciones y también orientarse en las mismas.

Quien tiene determinada personalidad no puede actuar de otro modo, no puede salirse de la naturaleza de su personalidad política. Si tiene sonrisa “lobuna de monto” te traicionará el voto.

Pero ¿adonde encajan las ganas de robar al prójimo ó de buscar la coima desesperadamente como ‘yerno Miguelito’?  En todas las personalidades.. El robo es codicia y está en todos nosotros desde que nacemos.

Cr. Alberto R. Fertonani – Resolviendo la Mentira Social, Editorial Buyatti, Bs.As., 2022.

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