UN HUESO PARA EL PERRO PLUTO…!! – Columna del Cr. Alberto Fertonani

Allá por el año 2008, Atilio Borón dijo: «En argentina existe la plutocracia» y agregó: «la dictadura fue reemplazada por una democracia docil y complaciente». Pidió que se deje de lado el fetichismo de creer que vivimos en democracia con elecciones libre y competencia partidaria, designando a estos gobiernos actuales como Plutocracia u Oligarquías, (LaVoz, Sept. 2008). Ante estas desvergonzadas declaraciones los politicos y sindicalistas de turno salieron silbando bajito…

Plutocracia es una forma de oligarquía en la que una sociedad está gobernada o controlada por la minoría formada por sus miembros más ricos y poderosos. Castas sociales no necesariamente de solo gorilas. Cuando no, los griegos definieron la Plutocracia:      ploytos=riqueza, fortuna  –  kratia= poder y también definieron Sindicato: sin=con – dike=justicia.

¿El gobernante tiene que ser rico..?  ¿Adonde lo encontraste escrito..?  Es que no hay pobres y clases medias gobernando ó los hay y poco aportan en las decisiones. ¿Porque Pepe Mujica, expresidente Uruguayo, es considerado el Presi-Pobre? Porque atiende su propia chacra, pero lo eligió el canal de noticias oficial de Alemania para hablar de lo que es politica en serio…!!

Hay que ser rico, ¿Por eso algunos politicos aprovecharon robar a manos llenas cuando fueron interventores en otras provincias.? , ¿Necesitaban dinero para ascender.? A algunos les cambiaron hasta el apellido por sus ‘chorerias’ sentenciadas por la Suprema Corte de Santiago del Estero y confirmadas por cuentas en Suiza. Los santiagueños se la tienen jurada a un cordobés que les vació el banco provincial y no puede ni pasar por el espacio aereo santiagueño sin que lo bajen de un hondazo. Otros parecen servirse de la distribución de drogas ilícitas para llegar a ser senadores nacionales.

Al contrario que otros sistemas como la democracia, el capitalismo, el socialismo o el anarquismo, la Plutocracia no está fundamentada en ninguna teoría de filosofía política. El concepto es habitualmente empleado en un sentido despectivo, para prevenir de los riesgos de un sistema de gobierno excesivamente influido por los estratos o castas sociales más acaudalados ó influyentes de una sociedad. En ese sentido, la plutocracia se presenta como una síntesis crítica que se hace a la democracia, el sufragio universal y al parlamentarismo, cuyo funcionamiento puede verse excesivamente distorsionado por los miembros más ricos  y poderosos de una sociedad. Su lema es: «Votá el que quieras votar, pero se hace lo que yo digo»

Se trata pues de un tipo de mandato imperativo y vinculante que establece un nexo de unión inmediata entre plutócratas y mandatario. Esta estructura suele aparecer en aquellos sistemas de gobierno en los que aquellos que ostentan el poder político y legislativo son convocados por el poder económico y social.

En un sistema democrático popular, el estado cumple (ó debería) la función de limitar el poder de la clase dominante para defender los derechos de resto de la población, y fundamentalmente de los que menos tienen. De esta forma, se busca otorgar a todos la igualdad de oportunidades en educación, salud y empleo, para lo cual también destina importantes recursos a sectores industriales, incluyendo a la pequeña y mediana industria que genera empleo e impuestos genuinos y que permite alcanzar una tasa de desempleo menor al 4%. Esto genera el circulo virtuoso de la producción y el consumo. Lo lamentable es que con la suma de todos los poderes les resulta muy fácil a los plutócratas desmontar el estado benefactor y apoyarse en una justicia inaceptable.

En una publicación de la OEA,  «POLÍTICA, DINERO y PODER, un dilema para las democracias de las Américas..», 2011, vemos como se muestran los vínculos entre el dinero y la política con las repercusiones de esta relación en la organización democrática de las sociedades latinoamericanas. Planteando otras cuestiones que llaman al desarrollo de nuevas estrategias, de nuevas políticas y de nuevos debates. Entre ellas, una de importancia decisiva para la sostenibilidad de esta organización política: «el vínculo entre dinero, poder y democracia», en ese mamarracho que podría llamarse ‘Falsa Democracia’. El dinero y su poder pueden desvirtuar la voluntad del pueblo; pueden alterar la competencia electoral; sobornar, dictar políticas públicas, tornar frágil a una democracia (si es que existe alguna).

Pero, ¿Qué repercute más en la política, las demandas ciudadanas o el dinero?

El impacto del dinero en el ejercicio de gobierno, se define como:

1. El vuelco de las decisiones del Estado hacia quienes tienen más recursos y capacidad para influir sobre el ciudadano común de la manera más lógica y fingir que está de su lado. Esa es la labor del sindicalista, que cuando el gran empresario ‘necesita’ un huelga se presta para no desilusionarlo. A cambio de eso el militar Ongania les dió la ley de obras sociales sindicales, en 1968.

2. El dinero logra llevar ciertas políticas a favorecer intereses de sectores económicos concentrados en industrias que se lavan la boca diciendo que dan empleo masivo pero pagan los impuestos que quieren y cuando quieren, por ejemplo el grupo Telecom Argentina (Blasco c/Telecom, Tribunal Federal 2, Cba.). Y el sindicato, ¿que hace al respecto? Nada por supuesto.

3. El dinero influye sobre las políticas públicas generando una poderosa fuente de corrupción que lleva a que la primera reunión de trabajo oficial de Albertaa como presidente se hizo con todos los sectores poderosos, incluido el sindicalista que lo habia insultado desde hacia 12 años seguidos y faltó, pues no le interesaba discutir su poder con nadie, BlackRock el dueño de los Nueve principales bancos privados y  quien manipula la bolsa de valores.

He leido varios y tediosos libros que tratan estos temas en diversos paises que tienen particularidades de la cultura imperante ahí. Y ninguno acusa al sindicalismo de participar en los dineros del poder. Claro, tuve que recordar que el propio J.D. Perón creó un sindicalismo ‘especial’ que en el año 1955  miró para otro lado cuando ‘lo fueron’ ya que Perón le puso peros a la propia CGT y las paritarias negociadas.

Si atendemos a las expresiones de Albino Vargas Barrantes, Sindicalista de Costa Rica, cuando dice: “Los sindicatos están a la defensiva en todo el mundo, bajo la enorme presión de poderosas fuerzas económicas y políticas. Enfrentamos una multiplicidad de crisis. Las patronales atacan desde todos los frentes y la pandemia se está usando como excusa para debilitar aún más a los sindicatos, los salarios y las condiciones de trabajo”, hacéndose eco del criterio planteado por un investigador y autor originario de Noruega, Asbjorn Wahl, actual director de la campaña a favor del Estado de Bienestar que se desarrolla en ese país nórdico.  Vemos pues a un sindicalista que habla de patronales a la antigua, un idealista.

En Argentina, el poder pasa, además, por la acumulación de los dineros sindicales y sus fechorias para conservarlo. Los sindicatos argentos se cimentan en la hipocresía y en la duplicidad que constituyen la regla de su existencia. Representan las normas del juego. Al primer engaño sigue otro. Se empieza a disimular. Despacio, imperceptiblemente, les abandona la independencia; se convierten en oportunistas a la defensiva y, a reglón seguido, comienzan a ser hipócritas. Combatir contra éstos es como pelear con un hombre gordo que nos domina simplemente dejandose caer encima de nosotros con todo su peso. No necesita hacer más; es imposible debatirse contra su mole. El sindicalismo argento es ‘especial’, no respeta ni siquiera la democracia de intercambiar gobiernos sindicales, permaneciendo muchos años con re-re-elecciones tirando dadivas ó huesos al afiliado para engañarlos como al perro Pluto de Micky Mouse.

Cr. Alberto R. Fertonani, Resolviendo la Globalización, Editorial Buyatti, Bs.As. 2021

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