Durante 2025, varios países de América Latina lograron reducir de manera significativa su riesgo país, en un contexto marcado por cambios políticos, expectativas de reformas y mayor apetito inversor por bonos emergentes. El indicador elaborado por JPMorgan Chase reflejó fuertes compresiones de rendimiento en las economías consideradas de mayor riesgo al inicio del año, mientras que otras mantuvieron posiciones de bajo riesgo de manera estable.
Ecuador fue el caso más destacado de toda la región. El país logró perforar las 500 unidades por primera vez en seis años, alcanzando niveles que no se observaban desde mediados de 2019. El recorrido no estuvo exento de volatilidad: el 10 de abril el riesgo país había llegado a tocar los 1.908 puntos. La fuerte baja se consolidó tras la reelección del presidente Daniel Noboa, en una elección que enfrentó al correísmo de Luisa González y generó una señal de mayor previsibilidad para los mercados.
Bolivia también mostró una mejora relevante. El triunfo presidencial de Rodrigo Paz puso fin a más de dos décadas de gobiernos socialistas y abrió un nuevo escenario financiero. El 7 de noviembre, el riesgo país cerró en 955 puntos, marcando la primera vez desde agosto de 2023 que se ubicó por debajo de las 1.000 unidades. Hacia el cierre de 2025, el indicador se estabiliza en torno a los 700 puntos.
En Argentina, el riesgo país se ubica actualmente en 574 puntos. Tras un alza en la última semana de octubre, el indicador comenzó a descender luego de la victoria de La Libertad Avanza en las elecciones legislativas, lo que permitió una compresión de rendimientos. En septiembre, el índice había alcanzado un máximo de 1.456 unidades tras la derrota libertaria en las elecciones de la provincia de Buenos Aires. Si bien la baja más pronunciada se produjo durante 2024, el desempeño de 2025 consolida una tendencia de mejora relativa frente a años anteriores.
Un caso singular es el de Venezuela. A pesar de cerrar el año con el riesgo país más alto del mundo —por encima de los 12.000 puntos—, durante 2025 mostró una caída sostenida. Analistas del mercado interpretan este movimiento como una señal de apuestas especulativas ante un eventual cambio de régimen político, más que como una mejora estructural de la economía.
Entre los países con bonos considerados más seguros de la región se destacan Uruguay, Chile, Perú y Paraguay, todos con riesgos país por debajo de las 150 unidades. Brasil y México, por su parte, se mantienen en un rango intermedio, por encima de los 200 puntos, aunque con bonos que ganaron valor a lo largo del año.
Al cierre de 2025, el ranking de riesgo país en América Latina quedó encabezado por Venezuela (12.645 puntos), seguido por Bolivia (709), Argentina (574) y Ecuador (502). En el otro extremo, Uruguay (70), Chile (91) y Paraguay (103) se consolidan como las economías con menor percepción de riesgo para los inversores.
El riesgo país se mide a través del EMBI (Emerging Markets Bond Index), un indicador elaborado por JPMorgan Chase que refleja la diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos de países emergentes y los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Cuanto más alto es el índice, mayor es el costo de financiamiento y la percepción de riesgo. Cuando suben los precios de los bonos, el rendimiento baja y el riesgo país desciende; cuando los precios caen, ocurre el efecto inverso.
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