Mi amigo Diego me propuso ir a bailar, pero yo ya me había anotado a un trekking al día siguiente, así que partimos la diferencia y nos juntamos a cenar y a tomar algo. Estaba muy preocupado por lo que había pasado en San Pedro[1]: él es informático, y lógicamente tiene un gran cariño por el mundo cripto, y también miedo de que todo sea una estafa.
Lo primero que hay que considerar es que todos los negocios tienen su riesgo y su rentabilidad, y que siempre hay una relación bastante clara entre ambos: A más riesgo más rentabilidad, y a más rentabilidad más riesgo.
Entonces: ¿En qué me conviene invertir mis ahorros? (pregunta que los economistas recibimos muy habitualmente en los contextos más insólitos). Esa es una pregunta para la que no existe una respuesta única, sino que depende de las circunstancias únicas de cada persona. En particular, podemos simplificar el tema considerando solamente dos variables: La aversión al riesgo y el horizonte temporal.
Aversión al riesgo significa “Cuánto me va a doler perder esa plata”. Si es dinero que uno necesita para darle de comer a sus hijos, la respuesta es que a uno le conviene ser MUY conservador: con ese dinero sólo puede hacer inversiones que tengan cero riesgo, aunque tengan rentabilidad cero. Pero si son realmente ahorros, y si es plata que si uno la pierde a uno no le causa más que una rabieta… bueno, si, vaya y juéguese esa ficha en el casino si quiere, que por ahí tiene Usted suerte.
Horizonte temporal significa: “Cuándo voy a necesitar disponer de ese dinero”. Si es dinero que necesito gastar la semana que viene, guárdela en efectivo, o a lo sumo en su caja de ahorros. Si es dinero que usted dispone “para ahorrar” a largo plazo, entonces le va a convenir invertir en activos más rentables aunque sean riesgosos, porque con el tiempo se van “suavizando” los movimientos impredecibles en el valor del activo, y van quedando las tendencias de largo plazo.
Tomemos por ejemplo las acciones, que han sido las inversiones más rentables del mundo en los últimos 100 años. En el gráfico que sigue vemos la evolución del precio de las acciones de las 500 compañías más importantes de Estados Unidos en los últimos 120 años, y se subrayan los períodos de crisis en color gris oscuro, que es cuando cayó fuerte el valor de las acciones. Se observa claramente cómo en una escala temporal larga, más allá de los movimientos diarios impredecibles y las 18 crisis globales, el valor de las acciones subió de una manera exponencial (que el gráfico no muestra porque usa una escala logarítmica). Si calculamos un promedio histórico, el retorno de la inversión más rentable del mundo en los últimos 100 años ha sido del 6,6% anual real (por arriba de la inflación).
Ahora, hay un tipo específico de negocio que es MUY simple y MUY rentable. Debe haber existido desde siempre, pero la literatura lo asocia a un señor italiano[2] que vivió a principios del siglo XX: Simplemente armamos un grupo de inversión, y en vez de usar el dinero que aporten los inversores que vayan entrando para armar una empresa, pensar en un producto que la gente demande, producirlo, venderlo, etc (lo cual es un engorro) lo usamos simplemente para pagarle a los inversores que entraron al grupo antes. Por supuesto que con una gran rentabilidad viene un gran riesgo: el día que deje de haber inversores interesados en entrar todo se cae como un gran castillo de naipes, pero mientras uno sea el ante último en querer salir, funciona que es una maravilla.
En el caso de San Pedro, la empresa que vendía estas inversiones ofrecía un rendimiento de 1% diario en dólares, lo cual anualizado da 3595%. Si le descontamos la inflación esperada para Estados Unidos para este año (3%), nos da una tasa de retorno anual real de 3592%. Si lo comparamos con el retorno del 6,6% anual real de las acciones que charlábamos recién… hasta el santo debería desconfiar…
Por supuesto que estas cosas no siempre son tan obvias[3] ni se explican de manera tan transparente: hay muchas formas de dibujar un triángulo (con mandalas, por ejemplo), y la necesidad de sentir pertenencias nos empuja inconscientemente a querer participar de un grupo exclusivo, y sobre todo a todos nos encanta la idea de ganar mucha plata rápido y fácil.
Bueno, concluye Diego. Pero con las criptomonedas es distinto, porque el valor va a seguir subiendo porque siempre va a haber gente dispuesta a comprarlas… ¿no?
[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Carlo_Ponzi
[3] https://youtu.be/n6jg3oS9g64?si=PgdDVZrZrbQizNcZ
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